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No lo dudes, somos Diosas. Atenea

Atenea: tejiendo nuestro destino

Marcela Simonetti - 15-12-2014

Atenea es una diosa griega que tuvo un nacimiento muy particular. Zeus se había unido a Metis, diosa de la sabiduría, pero había sido advertido que si tenía un hijo con ella, iba a ser tan sabio que lo iba a destronar. Zeus, preocupado por esta advertencia, devoró a Metis. Pero al cabo de un tiempo comenzó a tener unos terribles dolores de cabeza. Por eso, le pidió a su hijo Hefesto que le abriera la cabeza con su hacha. Fue entonces, cuando surgió de la cabeza de Zeus, ya adulta, cubierta por una armadura, con una lanza y vociferando un grito de guerra, la impresionante diosa Atenea.


Con un nacimiento tan espectacular, esta diosa ya muestra algunas de sus especiales características. En principio nace de la cabeza de Zeus. Es una diosa del patriarcado, que se caracteriza por su inteligencia, objetividad y racionalidad. Es una diosa de la guerra, pero no en el sentido de la lucha y la agresión física. Ella, gracias a su inteligencia, brindaba las estrategias a los héroes, para que pudieran ganar en las guerras. Así fue que gracias a la estrategia que brindó al héroe Odiseo, el famoso caballo de Troya, los griegos le ganaron la guerra a los troyanos.

 


También es la diosa de la civilización, las artes y la justicia. Era domadora de caballos, artesana y conocía las artes del tejido. Jean Shinoda Bolen, en su libro “Las Diosas en cada Mujer”, la describe como una diosa virgen, en el sentido de que esta diosa no era afectada por las relaciones con otros. 

 

A nivel psicológico, representaría a una mujer con predominio de su aspecto racional, que no es sobrepasada por sus emociones. Está alejada de aspectos femeninos tales como los sentimientos y la sensualidad. Está interesada en la economía, el trabajo y los estudios, y tiene muy poco interés por la moda.


Raramente veríamos a una mujer Atenea mirando una novela televisiva, y conmoverse con enredos sentimentales. Según las autoras Arantxa Goñi y María José Álvarez, en el libro “Los Rostros de Eva”, el arquetipo de Atenea se puede ver reflejado en el personaje Mafalda, creado por Quino. Mafalda, es una niña de diez años, que habla de política, de relaciones internacionales y tiene una visión adulta y filosófica de la vida. 

A mitad del siglo pasado el arquetipo de Atenea tuvo un gran desarrollo. Atenea es la que brindó la posibilidad de estudiar a muchas mujeres y de independizarse económicamente. Fue un quiebre con clásicos arquetipos culturales de madre y esposa. Las mujeres accedimos a espacios profesionales, y sitios de poder nunca antes imaginados. La diosa guerrera nos dio un lugar en el mundo.

Atenea también cumple un rol fundamental en el mito de Orestes, cuando lo libera del castigo de las Furias que le provocaban culpa y remordimiento hasta llevarlo a la locura. Ella crea un jurado humano y da el voto decisivo para liberar a Orestes y dejarlo en paz. Por eso Atenea puede brindarnos, a través de una evaluación objetiva, el discernimiento necesario para liberarnos de culpas y remordimientos que arrastramos de antiguos mandatos culturales y que nos impiden continuar nuestro camino en la vida.

Como diosa tejedora, nos ayuda a tejer sabiamente nuestro destino, para que nuestros impulsos instintivos no se vuelvan destructivos. Por ejemplo, puede brindarle a una mujer con predominio de Afrodita, la inteligencia para cuidarse y ser objetiva en sus vínculos. A una mujer sumamente maternal, estilo Demeter, una vía de desarrollo, para no apegarse excesivamente a sus hijos. O a una mujer Hera, identificada con su rol de esposa, una posibilidad de independizarse psicológicamente.

Pero por otro lado, esta diosa, como todas, tiene su lado su oscuro. Si gobierna completamente nuestras vidas, su racionalidad se puede convertir en una cruel frialdad, que mide todo desde la mente, sin corazón. Su mirada, llena de juicio, se vuelve petrificadora, y ante un error humano se torna implacable. Nos aleja de los vínculos, nos transforma en seres eficientes, rígidos e invulnerables. 

Por eso, una mujer con predominio del arquetipo de Atenea, para estar en equilibrio, necesita una reconexión con lo femenino. Equilibrar el aspecto racional, con el aspecto del arte, realizando una tarea artística o manual para reconectarse consigo misma. 

También va a necesitar recuperar a su “niña”, ya que Atenea, nació adulta. Esto se observa en mujeres muy responsables, que no pueden “jugar”, relajarse y disfrutar.

Atenea, también es representada como el arquetipo de la “hija del padre”, ya que nació de la cabeza de Zeus. Esto significa que una mujer se puede identificar exclusivamente con los valores masculinos. Para recuperar el equilibrio, va a necesitar reconectarse con su madre interna, con la sabiduría de Metis, que no se identifica sólo con el éxito del mundo masculino, sino que reconoce los valores femeninos del sentimiento y la intuición, y los integra. 


Atenea, con su creatividad y sabiduría, nos ayuda a tejer, y también, cuando es necesario, a destejer…, para que en el tapiz de nuestra vida, podamos combinar independencia, inteligencia y arte, con el color del amor… 

 

 

Marcela Simonetti

Consultora Psicológica

 

Sitio web: www,jungtarot.com.ar

Blog: tarotmitosyarquetipos.blogspot.com

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