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Sábado | 25 de Septiembre de 2021

No lo dudes somos diosas

Penélope la espera y el reencuentro a través del tiempo.

Marcela Simonetti - 06-01-2014

Para este primer mes del año, les proponemos recordar la historia de Penélope, una figura arquetípica, que sin ser una diosa, refleja muchas cualidades femeninas positivas. En el mes de febrero, continuaremos conociendo más de nuestro Espacio Arcano.

 

Penélope, como nosotras a través del año, pasó por dificultades, largas esperas, y finalmente se reencontró con su deseo. Por eso, me parece que nos puede inspirar con su fortaleza, en este comienzo de un nuevo ciclo.

 

 

Penélope era la esposa de Odiseo, Rey de Itaca. Cuando finaliza la guerra de Troya, Odiseo comienza un viaje que va a durar diez años, la famosa Odisea. Durante este período, su esposa Penélope y su hijo Telémaco, permanecen solos en el reino. Penélope era una bella mujer que administraba muy bien su reino y criaba a su hijo en ausencia de su esposo.

 

A medida que el tiempo transcurría, todos le decían que Odiseo seguramente había muerto, y que por eso, ella debía casarse nuevamente. A pesar del tiempo de ausencia de Odiseo, ella, íntimamente en su corazón, estaba convencida que él estaba vivo. 

Los pretendientes comenzaron a llegar hasta el palacio, instalándose en el mismo, y actuando como si fueran los verdaderos dueños, disponían de los recursos sin ningún reparo. Además no dejaban de presionar a Penélope para que elija un nuevo esposo.

 

 

 

Penélope, no desesperó ni cedió su voluntad ante esta situación. Se mantuvo fiel a si misma, y además ideó una estrategia para retrasar los plazos de su casamiento. Ella dijo que se iba a casar cuando terminara de tejer un sudario para su suegro Laertes. El truco era que de día tejía y a la noche destejía. Y así pudo postergar la situación durante un tiempo más. 

 

Al final, las cosas resultaron ser como Penélope creía, Odiseo estaba vivo y regresó a Itaca. Como llegó disfrazado, al principio no lo reconoció, pero luego, se reencontraron, y así despues de largo tiempo y muchos acontecimientos en el medio volvieron a reunirse y a elegirse mutuamente. 

 

Penélope representa un arquetipo femenino que tiene la fortaleza para atravesar muchas dificultades. Ella se queda sola en su reino con su hijo, y sabe administrarlo muy bien. No se desespera ante la ausencia de su esposo, y tiene recursos para enfrentar la adversidad. Esto nos recuerda a muchas mujeres solas, que llevan adelante su hogar, más allá de todo el esfuerzo que ello implica. Pero, además Penélope tiene algo muy valioso, que es la confianza en sí misma. Ella está convencida de que su esposo está vivo, y aunque el entorno le diga lo contrario, ella sigue su intuición. Esto habla de una saludable autonomía. Y además cuenta con otro gran recurso, su astucia. Ella, ante las presiones e incluso conducta abusiva de los pretendientes, no se deja doblegar, ni se deprime, ni confronta inútilmente con ellos. Idea la estrategia de tejer y destejer, y así los distrae por un tiempo… 

 

¡Qué bueno sería que ante situaciones donde nos sentimos presionadas por el entorno a hacer algo que no queremos, contar con esa serenidad y astucia de Penélope, en vez de angustiarnos, esperar que nos comprendan o pelearnos hasta quedar agotadas! Ella espera, pero espera activamente. Confía en sí misma, se cuida y cuida a su hijo, mantiene a distancia lo que no quiere. 



Quizá el aspecto negativo que tenga este arquetipo es la actitud de sentarse a esperar en vano, y quedarse en una fantasía de que el amor va a volver alguna vez. Una actitud pasiva, que se aleja de la realidad, y que escuchamos muchas veces en la famosa canción de Serrat, Penélope, que espera a su amante en la estación como perdida en un trance. Penélope, aprende de la separación, de la espera, y además, no se cierra, queda abierta para volver a reunirse, más allá de los desencuentros, de los hilos de la vida que se tejieron en el medio.

 

Ella elige unir lazos, tender un puente hacia el encuentro. Penélope trae un mensaje de reencuentro, más allá de lo sucedido y de lo tejido durante el año que pasó. Y también, más allá de nuestras odiseas personales, podemos volver a nuestro hogar, a nuestro centro personal, y limpiarlo de actitudes y presiones innecesarias que consumen toda nuestra energía

 

Quizás, uno de los mejores regalos que podemos tener para este nuevo año que comienza, es la confianza en nosotras mismas que nos regala Penélope, que nos da fuerza para enfrentar los desafíos, la capacidad de ser fieles a nuestro deseo y la posibilidad de renovarnos a través del reencuentro con los seres que amamos

 

 

Marcela Simonetti

Consultora Psicológica

 

Sitio web: www,jungtarot.com.ar

Blog: tarotmitosyarquetipos.blogspot.com

 

 

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